Desde que nacemos nos enseñan que uno tiene que estudiar para poder
conseguir un buen trabajo en el futuro, que uno tiene que recordar siempre lo
que hizo y cuidarse con lo que hace porque en el futuro nos podemos
arrepentir... ¿Y si no tenemos futuro?, ¿Si mañana nos pisa un micro o un
auto?, ¿Si mientras dormimos nos agarra un paro cardíaco?... ¿Qué pasa cuando
te sentás a pensar esas cosas? ¿Qué pasa cuando te das cuenta que no importa cuántas
cosas hagas hoy para ser mejor en el futuro, quizá mañana no lo disfrutes?
Ahí es donde yo me pongo a analizar ¿No sería mejor vivir el día a día
sin preocuparnos por lo que pueda llegar a pasar mañana? No quedarnos en el
pasado, no vivir en el futuro, vivir hoy. Vivir el presente con todo lo que
ello conlleva, arriesgar sabiendo que las cosas nos pueden salir bien o mal
pero ser felices al fin y al cabo o seguir pensando en qué va a pasar mañana y
no disfrutar el hoy. Difícil decisión para algunos pero creo que la más
acertada es vivir el hoy.
Vaya uno a saber por qué pero vivimos como zombies atravesados por una
línea invisible que nos condiciona querer mantener las cosas como son, que nada
cambie; y, además, nos condiciona a querer siempre vivir hoy para el futuro.
Pasamos por la vida casi corriendo para llegar más rápido a hacer todas
nuestras obligaciones y así poder tener más en vez de hacer lo que realmente
nos gusta y nos llena el alma. Vivimos constantemente pensando en lo que va a
pasar, en cómo va a actuar alguien, en cómo vamos a actuar, en el qué dirán; en
vez de pensar en lo que nos hace felices hoy, sin importar mañana. Vivimos
queriendo aprender para ser mejores mañana pero no nos sentamos a pensar que
tenemos que ser mejores hoy.
El pasado ya pasó, ya está; lo que no hicimos no podemos hacerlo ahora,
lo que no disfrutamos no podemos disfrutarlo ahora, lo que no lloramos no
podemos llorarlo ahora. Lo único que podemos hacer con el pasado es aprender de
él, observar qué errores cometimos para chocarnos con la pared y cambiarlos, y
así rezar por no chocarnos de nuevo contra la pared.
El futuro es aquello que nos espera al día siguiente, es lo que
anhelamos, lo que soñamos, lo que queremos ser, lo que queremos lograr, son
nuestros deseos más profundos de lograr nuestro objetivo; Pero es eso...
deseos. El futuro es lo que anhelamos, pero no sabemos qué va a pasar mañana y,
por ende, no podemos vivir pendientes de él.
El presente es todo lo que fuimos, somos y queremos ser; es todo lo que
queremos arriesgar para ser felices; es todo lo que reímos y todo lo que lloramos;
es todo lo que decimos y todo lo que callamos; es todo lo que, en algún
momento, se va a transformar en pasado y también es todo lo que en un pasado
fue futuro. Pero es todo lo que tenemos que vivir para poder construir nuestro
futuro. El presente es eso: es todo lo que hacemos para que los demás nos
recuerden, es todo lo que hacemos para sentirnos orgullosos de nuestras
decisiones, es todo lo que hacemos para sentir llena el alma.
Entonces me pregunto yo, si el presente es tan importante ¿Por qué seguimos
insistiendo en vivir en el futuro? ¿Por qué seguimos pensando en lo que va a
pasar mañana sin disfrutar lo que tenemos hoy?
Puede que esté errada o sea la única loca que lo piensa pero creo que
deberíamos replantearnos ciertas cosas a la hora de ver la vida, porque
viviendo en el futuro nos olvidamos del presente y, así, no vivimos ni el
futuro ni el presente, no disfrutamos ninguno de los dos. Además si vivimos
pendientes del futuro se nos va a pasar la vida más rápido.
Vamos por la vida como en un frasco, siempre pendientes de lo que va a
pasar mañana y nos olvidamos de interactuar con aquellas personas que pasan hoy
por nuestras vidas, nos olvidamos de vivir y disfrutar lo que la vida nos está
dando.
Si vivimos en nuestro mundo, en nuestro frasco esto es lo que pasa...
Vemos pasar a vida por delante de nuestros ojos, no somos más que meros
espectadores de nuestra vida, no actuamos, no interactuamos.
Vivamos, lloremos, riamos, cantemos, bailemos,
salgamos de ese frasco que tanto nos ofusca la mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario