jueves, 6 de marzo de 2014

5 años

Hace casi cinco años, en un cumpleaños de 15, dos chicas se conocieron. No sabían nada la una de la otra, excepto que ambas iban al mismo colegio y, al parecer, tenían una amiga en común. Comenzaron a hablar; "me dicen Vellota" dijo una, "yo soy Magalí", respondió la otra, pero ninguna se terminó recordando con esos nombres. Las horas pasaron, el cumpleaños avanzó, y las chicas seguían sentadas, comiendo, bebiendo, charlando y riendo... seguían conociendo un poco más de la otra.
El tiempo siguió pasando. Pasaron horas, días, meses... años, y su amistad se hizo cada vez más fuerte. Hubo momentos en que se vieron separadas por circunstancias de la vida, pero siempre, y ante todas las cosas, lucharon por seguir manteniendo esa amistad que habían iniciado en ese cumpleaños.
Siguieron pasando los meses y ellas seguían siendo amigas a pesar de las adversidades. Pasaron peleas y reconciliaciones, anécdotas, llantos, risas, consejos, abrazos y silencios. Pasaron muchas cosas, y las pasaron juntas, y así lograron hacer más fuerte su amistad.
Y un día, sin saber cuál, se dieron cuenta que en la otra habían encontrado una hermana, una para compartir todo lo que les pasara en la vida, una con la que querían compartir todo; una que era fundamental en su vida; una con la que hacían planes, con la que sentían y sabían que tenían futuro juntas.
Hace casi cinco años, en un cumpleaños de 15, dos chicas que no parecían tener nada en común se conocieron, lo que esas chicas no sabían es que tenían en común más cosas de las que creían y que, años después, seguirían más unidas que nunca.