domingo, 15 de septiembre de 2013

I'll be okay

Miré hacia un costado pero no vi nadie llegar; hacía rato que estaba ahí sentada, esperando que alguien me viese por fin y me ayudase. Había habido algunos que se sentaron allí conmigo, me hicieron reír aliviando la espera o, incluso, intentaron ayudarme a caminar, pero nada de eso sirvió.
Bajé la vista, junto a mis pies estaba aquella mochila que venía trayendo sobre mí, cansada la había dejado ahí y no había vuelto a tocarla. La miré atentamente, traía tantas cosas que ya ni sabía qué había ahí.
Me senté en el suelo y la abrí, saqué cada una de las cosas y las acomodé prolijamente. Ya llevaba mucho tiempo quieta y necesitaba volver a caminar, necesitaba seguir andando. Revisé cada una de las cosas y decidí que había llegado el momento de desprenderme de algunas de ellas, ya no me servían en mi camino y simplemente hacían peso sobre mi espalda.
Fotos, cuadernos, cartas... cosas de mi pasado. ¿Para qué me servían ahora? Ya no era esa misma chica, había cambiado, y esas cosas sólo lastimaban y cansaban mi espalda a cada paso que daba. Estaba decidida, no podía seguir cargando con todo eso, los recuerdos siempre iban a ser gratos, pero ya no podía seguir viviendo en ese pasado que me hacía feliz, tenía que encontrar el presente que me hiciese feliz. Apilé cada una de las cosas que estaba decidia a dejar en el asiento, luego las revisaría otra vez, y el resto volví a acomodarlo en la mochila.
Me sorprendió ver la cantidad de cosas que había decidido dejar alí abandonadas, a la espera de alguien que quisiera verlas como viejas historias de un caminante anterior. Una lágrima rodó por mi mejilla pero no era tristeza; me sentía liviana, más libre. No supe bien el por qué, pero esa decisión era la correcta... no era dejar el pasado atrás, era simplemente no vivir en él más.
Agarré mi mochila y me la colgué del hombro. Inhalé varias bocanadas de aire, un nuevo aire que me hacía sentir feliz, un nuevo aire que me llenaba de esperanzas. Tomé el camino más largo y comencé a caminar, alejándome de todas esas cosas que había dejado olvidadas en aquel asiento, todas esas cosas que había dejado perdidas en el tiempo. Una sonrisa se formó en mi rostro, ¿a dónde iba? no lo sabía, pero esta vez no estaba sola... esta vez estaba decidida a dejar de sonreír falsamente y comenzar a hacerlo de verdad.
Me detuve y miré hacia atrás una vez más, realmente ya no era la chica que había dejado en ese asiento y me encantaba saber que esta vez sí iba a estar bien.